El Nuevo Comienzo…

El “Nuevo Orden” se va abriendo paso…

Aunque no faltaban los que pensaban que esto era un paréntesis que, pronto, concluiría de forma definitiva. La vida siempre estuvo en continuo cambio y, en esta ocasión, el cambio estaba siendo, más y más, evidente.

Ahora, las personas estamos en duelo, sí, en duelo. Muchos lo están a causa de las pérdidas de personas queridas, a las cuales acompaño en el sentimiento; en realidad, todas las personas estamos, o hemos estado, en duelo. Al despedirnos de aquello que ya no forma parte de nuestras vidas cotidianas, de aquello que nos era tan familiar pero que, en este momento, ya no forma parte de nuestra cotidianidad.

A veces, transitar la más profunda oscuridad nos lleva a reconectar con nuestro auténtico poder personal. Es complicado, a priori, entender estas palabras, puesto que  su intensidad y complejidad suponen un reto para la mente. La mente necesita elevarse a un estado de “consciencia superior”, verlo todo desde otra perspectiva, no quedarse en lo aparente; puesto que si no trasciende, nos hará sentirnos prisioneros de unas circunstancias limitantes.

Ser conscientes de que “SER” es más importante que “HACER” y que para “SER” no es imprescindible “HACER”; es decir, el reconocimiento de quienes somos viene de adentro, no es externo y por más limitados de movimiento físico que estemos… no dejamos de ser o existir.

Están sucediendo muchas cosas en estos momentos, muchos procesos internos y muchas necesidades silenciadas durante años hoy se hacen oír, dado que no hay ruido que las calle que las distorsione. La necesidad de inmediatez, la urgencia del día a día: NOS ROBA LA ATENCIÓN. Ahora, no lo hace. Esto también es un gran reto.

Hoy nos miramos al espejo con humildad y con verdad, en muchos casos, sin tantas definiciones, sin tantos “deberías que”, sin tantas etiquetas autoimpuestas. Hoy toma protagonismo lo realmente importante para cada uno de nosotros.  Las ayudas que recibimos del Universo, la energía dominante en muchos casos, nos facilita el proceso de evolución para el que estamos aquí. Somos parte de un “TODO” y, como tal, tenemos una función en ese “TODO”. Y esto es parte de la vida, es parte de lo que somos en esencia. No estoy diciendo que esto sea sencillo de entender, justo o injusto, prefiero evitar juicios y calificativos e intentar trascender. No por ello niego que he llorado, sentido miedo y sufrido la incomodidad y molestias de todo lo que está sucediendo: las pérdidas humanas, las rupturas con lo familiar, la separación física con nuestros semejantes, el cambio que todo esto supone en nuestra visión de la vida… es incómodo, pero se hace más incómodo y complicado si nos resistimos a fluir, a soltar y a dejarnos llevar sin aferrarnos a lo “conocido”. Quizá estemos descubriendo que estábamos muy apegados a un “MAL BIENESTAR” y que gracias a todo lo que está aconteciendo hoy la vida nos da el tiempo y el espacio, la pausa, para identificarlo y poder hacer algo al respecto.

Mi propósito con estas letras reside en arrojar luz, haciendo entender que TODOS estamos siendo parte activa de esta transformación colectiva, una transformación de orden, rutina y también de planteamiento, de visión. Todos estamos experimentando cosas que nunca imaginamos y que nuestra condición humana nos hace, en muchos casos, mantener resistencias a la hora de soltar el mando y entregarnos a la vida, con confianza y fé. Confianza y fé en que todo lo que suceda es por una causa mayor, por una razón no evidente a simple vista. No pretendo con esto herir sensibilidades o restar importancia al padecimiento de muchas personas, en el cual me incluyo; lo único que pretendo es arrojar luz, empatía y esperanza y aportar una reflexión que me ha ayudado mucho en estos días: PERMITIR EL PROCESO, no resistirnos a lo nuevo, no entrar en comparaciones, ni en suposiciones de futuro. Responder y no reaccionar, intentar no tomarnos todo como algo personal y comprender que somos parte de un colectivo y que, cada uno, es importante para el otro.

Respeto y admiro a la generación de nuestros abuelos, cuya sabiduría de la vida es tan maravillosa como sanadora; estos días de sus bocas salían frases como: “hoy estamos bien, es lo que cuenta”, “lo que ha de ser, será…”, “afrontaremos lo que venga como siempre se hizo…”, “no hay que tener miedo ni pensar demasiado…”, “cuidarnos unos a otros y tener paciencia”, “aceptar lo que no está en nuestra mano y agradecer lo que tenemos hoy… el mañana está por llegar”.  Estas son algunas de las frases, tan sencillas como poderosas, que guardan el legado de años de superación y esfuerzo por sacar adelante familias y a una sociedad que gana más cuando es solidaria y generosa. Estas palabras, tan sencillas como complejas, guardan el legado de fuertes experiencias de vida, de una guerra, una postguerra y de miles de sucesos descarnados que… fueron superados. Esto también lo superaremos, “querer es poder”, no lo olvidemos.

Creo que no hay mayor homenaje a nuestros mayores, que rendirles nuestro respeto y reconocimiento escuchando su sabiduría, la paz de sus aportaciones y la sinceridad y honestidad de sus miradas…

Quizá el secreto resida en no resistirnos tanto, en entender que este es UN NUEVO ORDEN y rendirnos positivamente a la vida, al momento presente y a la elevación de consciencia. No hablo de medidas políticas, ni entro en cuestiones legales o sobre normativas, mi propósito aquí es íntimo y personal para quienes se están tomando el tiempo para dedicarlo a estas humildes letras.

Es por ello que recuerdo algo tan evidente como, a veces, olvidado. La mente, en su dualidad, define todo como “bueno y malo”, cuando en realidad nada se limita a los extremos, todo tiene diferentes enfoques, diferentes causas y diferentes efectos. Querer definir y controlar los acontecimientos de nuestra vida no nos lleva a nada más que a la infelicidad y a la frustración constantes y, por supuesto, a sentir como nuestra energía vital se drena constantemente, llevándonos a un estado de pesimismo e impotencia. Podemos mostrarnos receptivos y agradecidos y empezar a reconocernos a nosotros mismos y por ende… unos a otros… de una forma más auténtica, más real, más compasiva y más generosa. No hablo de conformismos, al contrario, hablo de RESPONSABILIDAD. Asumir aquello que sí está en nuestra mano para ser mejorado y liberarnos de cargas que nos impiden expresar nuestra mejor versión, como personas que formamos parte de una sociedad, de un colectivo, de un “TODO”.

Estoy en contra de los abusos o de la indiferencia ante las causas ajenas o propias. Yo no hablo de la impasividad ante el abuso ajeno, hay cosas básicas y sin principios y valores: nos despojamos de nuestra humanidad, yo hablo ahora de un proceso personal e íntimo, una batalla que todos estamos sintiendo en nuestro interior y que, en muchos casos, nos drena y nos resta la experiencia del ahora. Cuanto antes nos liberemos del juicio y del miedo… antes  seremos conscientes de nuestra auténtica presencia, de nuestro auténtico poder personal.

Esta es mi reflexión del día, que si gusta… no dudaré en profundizar.

Una vez más, gracias por leerme.

Saludos,

RoMa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .